Automatizaciones · n8n y afines
Conectamos las herramientas que ya usás —WhatsApp, Instagram, tu CRM, tu mail, tus planillas— para que las tareas que se repiten todos los días dejen de pasar por tus manos. Se cotiza y se paga por flujo, una sola vez.
Qué es, en criollo
Pensá en todo lo que repetís cada semana sin decidir nada nuevo: copiar un dato de un lado a otro, mandar el mismo mail cambiando el nombre, contestar por quinta vez la misma pregunta, armar el presupuesto con la misma plantilla. Nada de eso necesita tu criterio, pero igual te come el día. Una automatización es un programa que hace exactamente ese camino por vos, siempre igual y sin olvidarse. Todas siguen la misma lógica de fondo: cambia qué la dispara y qué ejecuta.
Un mensaje que entra, un formulario, un pedido nuevo, un horario del día.
Ordena, filtra y decide qué hacer con eso, sin intervención manual.
Responde, publica, agenda, avisa o carga — la tarea queda resuelta sola.
Armar un presupuesto es casi siempre la misma tarea: buscar precios, copiarlos a una plantilla, cambiar el nombre del cliente, exportar a PDF y mandarlo. Todo ese camino lo puede hacer un flujo.
El cliente completa un formulario o te escribe por WhatsApp con lo que necesita. El flujo toma esos datos, los cruza con tu lista de precios, arma el PDF con tu marca y te lo deja listo para revisar antes de enviarlo.
A los días, si el presupuesto no tuvo respuesta, sale un recordatorio amable sin que tengas que acordarte. Y si el cliente responde, te avisa a vos en vez de quedar perdido entre otros cincuenta mensajes.
Bienvenida, confirmación, recordatorio, resumen del mes. Son mails que hay que mandar igual todas las semanas y que nadie disfruta escribir dos veces.
Alguien completa un formulario, cierra una operación o cumple un plazo: el mail correspondiente sale al instante, con los datos de esa persona ya cargados en el texto — no una plantilla genérica con el nombre en blanco.
El reporte de la semana, las consultas que quedaron sin responder, lo que se vence el mes que viene. El flujo junta los datos de donde estén y te los deja resumidos, en vez de que alguien arme la planilla a mano cada lunes.
La mayoría de las consultas son siempre las mismas tres preguntas. Que las conteste el bot, y que a vos te llegue solo lo que hay que cerrar.
Alguien escribe preguntando por un producto o un servicio: recibe la info al instante (precio, detalle, disponibilidad) y la opción de agendar, sin esperar a que alguien esté despierto para contestar.
Si alguien pide precio final, quiere coordinar una reunión o da una señal de que está listo para comprar, el flujo la detecta y avisa a la persona que corresponda en el momento — no en la próxima revisión de la bandeja.
Publicar y responder son las dos tareas que más tiempo comen y menos plata dejan si las hace una persona a mano.
Entra un producto, un servicio o una novedad en el sistema que ya usás, y el flujo arma el posteo con lo que corresponda (foto, precio, dato clave) y lo publica solo, sin que nadie abra Instagram.
«¿Cuánto sale?», «¿Todavía está disponible?», «¿Dónde queda?» — las preguntas de siempre se contestan solas, y lo que no entra en el molde se deriva a una persona.
La IA arma el primer borrador a partir de tus datos reales; el flujo se encarga de que salga publicado en el horario que definiste, todos los días.
A partir de los datos cargados (metros, ambientes, zona, precio, o lo que corresponda a tu rubro), la IA genera la descripción y el copy para redes — con tu tono de voz, no el genérico de cualquier IA.
El contenido generado se ordena solo en un calendario y sale a publicar en la fecha y hora que definiste — nadie tiene que acordarse de subirlo un martes a las 19hs.
Nada de tener tres apps abiertas contestando lo mismo tres veces: el flujo centraliza los canales y responde lo repetido, para que las personas del equipo se ocupen de lo que realmente necesita una persona.
Cada mensaje —venga de WhatsApp, Instagram o mail— llega ordenado al mismo lugar, con el contexto de quién es y qué preguntó antes.
Cuando el mensaje no entra en ninguna respuesta automática (una queja, una negociación, algo puntual), el flujo lo deriva directo a quien tiene que resolverlo — no se pierde en la fila.
Un ejemplo por rubro
Los flujos de arriba sirven para cualquier negocio. Para mostrar hasta dónde se puede afinar cuando conocemos bien un rubro, dejamos de ejemplo el que más trabajamos: inmobiliarias. La misma lógica se adapta a un estudio contable, una clínica o un local de indumentaria.
Cada consulta del sitio o de WhatsApp crea el contacto en Tokko y lo asigna al agente que corresponde, sin que nadie tenga que tipearlo a mano.
Si un contacto no recibió novedades en X días, el flujo avisa al agente para retomarlo — antes de que se enfríe del todo.
Cuando una propiedad vence en Zonaprop, Argenprop o MercadoLibre, el flujo la vuelve a publicar sin que alguien tenga que entrar a cada portal por separado.
El interesado elige un horario disponible y queda directo en el calendario del agente — se terminan los mensajes de «¿te viene bien el jueves o el viernes?».
Apenas se carga una propiedad en Tokko, el flujo arma y publica el posteo en Instagram y Facebook con foto, precio y ubicación.
Cerrada una venta o un alquiler, se dispara una encuesta corta de satisfacción — información real para mejorar, sin tener que acordarse de pedirla.